Sacando a un lado que este individuo que escribe lleve
el peledeísmo en la sangre desde que era un pedazo de embrión, que Danilo
Medina lidere las encuestas y que la unidad del partido morado sea sólida y
organizada, la oposición (a mi punto de vista) no perderá por ello, su fracaso
no está en simplemente haberse enfrentado a un rival colosal y extremadamente
fuerte (si fuese así yo nunca hubiese derrotado a Goliat ni le hubiese quitado
la mujer a un soldado antes de reencarnar, cuando era un rey hebreo), sino todo
lo contrario, radica en potenciar su debilidad ignorando toda estrategia,
confiándose así en una agresividad banal, rehusada y hasta superficial, que más
que inspirar veneración y respeto termina rayando en lo risible y desechable.
